Yinna Paola Higuera Bernal, que estudió el Máster en Educación, fue una de las premiadas en la séptima edición del Concurso Internacional de Fotografía PHotoFUNIBER.
Ella logró el Premio Especial FUNIBER, otorgado a dos estudiantes becados por la Fundación Universitaria Iberoamericana (FUNIBER) que participaron en el concurso. Las fotografías fueron elegidas por decisión del Jurado de Honor.
Le hemos entrevistado para conocer más sobre la fotografía ganadora y su participación en el concurso:
Toda gran imagen nace de una mirada particular. ¿Qué te inspiró o te llamó la atención de ese entorno y de sus protagonistas para decidir que merecía ser fotografiado?
Elvia y Virginia son mujeres de la comunidad de Zuleta, en Ecuador. Tomé esta fotografía durante la fiesta de San Juan, una celebración en la que la comunidad se reúne para bailar, compartir y renovar sus vínculos.
Ese día busqué a mi amiga Elvia entre la multitud. Al no encontrarla, pregunté por ella y me dijeron que estaba en la cocina. Allí la encontré junto a Virginia, preparando los alimentos para todos. Mientras la celebración sucedía afuera, ellas permanecían junto al fuego, haciendo posible que los demás pudieran reunirse alrededor de la celebración.
La escena me llevó a pensar que la alegría colectiva también necesita ser sostenida. Detrás de una fiesta, de un encuentro o de una comunidad que permanece unida, existen personas que entregan su tiempo, su trabajo y su cuidado. Elvia y Virginia participaban de la celebración desde otro lugar: alimentando, acompañando y haciendo posible el encuentro.
Quise fotografiarlas porque en ese gesto cotidiano reconocí una forma silenciosa y profundamente significativa de liderazgo. Su trabajo no ocupaba el centro visible de la fiesta, pero era uno de sus pilares. La imagen habla de esas acciones que muchas veces pasan inadvertidas y, sin embargo, sostienen la vida en común.

Teniendo en cuenta el alcance internacional de FUNIBER, ¿qué mensaje o emoción universal esperas transmitir al público que verá tu obra en diferentes partes del mundo?
Me gustaría que la fotografía recordara que la solidaridad y la construcción comunitaria continúan siendo posibles. Elvia y Virginia representan a muchas personas que, desde acciones discretas y cotidianas, contribuyen al bienestar de quienes las rodean.
Vivimos un tiempo atravesado por la polarización, la prisa y una idea cada vez más individual del éxito. Frente a ello, esta imagen propone volver a una pregunta esencial: ¿qué estamos dispuestos a ofrecer para que la vida de los otros también sea posible?
La comunidad se construye en los grandes proyectos, pero también en los gestos aparentemente pequeños: preparar un alimento, cuidar a alguien, compartir el tiempo, transmitir un conocimiento o permanecer cuando los demás necesitan apoyo. Son acciones que rara vez reciben reconocimiento, aunque resultan fundamentales para preservar los vínculos.
Espero que quien observe la fotografía pueda reconocer algo cercano, incluso si pertenece a otro territorio o a otra cultura. Tal vez una madre, una abuela, una vecina o una persona que ha sostenido silenciosamente a su comunidad. La imagen es también una invitación a comprender que nuestra humanidad se fortalece cuando dejamos de pensar únicamente en nosotros mismos y asumimos el cuidado como una responsabilidad compartida.
¿Qué consejo le darías a otros apasionados de la fotografía que están pensando en participar en las próximas ediciones del concurso de FUNIBER?
Les diría que hagan muchas fotografías, pero, sobre todo, que aprendan a detenerse frente a ellas y a preguntarse qué quieren decir. Una imagen puede ser técnicamente impecable y, aun así, permanecer vacía si no contiene una reflexión, una intención o una relación verdadera con aquello que ha sido fotografiado.
La fotografía no consiste solamente en registrar lo que tenemos delante. También es una forma de pensar, de acercarnos a otras realidades y de tomar posición frente al mundo. Cada vez que encuadramos decidimos qué mostrar, desde dónde hacerlo y qué historias consideramos dignas de atención.
Por eso, antes de participar en un concurso, les sugeriría mirar con honestidad aquello que les conmueve, les incomoda o despierta su curiosidad. Las imágenes con mayor fuerza suelen surgir de una relación sostenida con los temas y las personas, no únicamente de la búsqueda de una fotografía impactante.
Una fotografía adquiere vida cuando nace de la escucha y de la reflexión. Cuando la cámara deja de ser una barrera y se convierte en una herramienta de encuentro, la imagen puede abrir preguntas, crear empatía y permitirnos comprender de otra manera el mundo que habitamos.
